viernes, 23 de enero de 2015

Crazy cake {o bizcocho sin huevos ni leche}

Este bizcocho que os traigo hoy es especial para momentos de crisis. No solo de crisis económica como el de ahora (ahí tengo mis dudas, porque necesita horno y bien cara que es la electricidad). Más bien me refiero a momentos de crisis domésticas, de esos de echarse las manos a la cabeza porque se te han terminado los huevos, no tengo leche y, encima, se me ha terminado la levadura. Pero daría mi reino por un pedacito de dulce de chocolate.

Pues bien, aquí tenéis la solución.

Es mi segunda aportación al #proyectobizcochowebos y os puedo asegurar que es fácil no, súper fácil y, además, al no llevar leche ni huevos, apto para alérgicos a estos dos alimentos. Que ya bastante complicado lo tienen, vamos a chocolatearles un poco la vida.

Ah, que no se me olvide deciros que este es otro de los bizcochos robados a Amalia, del blog Cuadernos de cocina, y he perdido la cuenta de los que van. Si ya os digo yo que no podéis dejar de pasaros por su blog porque es delicioso. Además, ella es súper valiente y está exponiéndose pero bien en su página de facebook para que, entre todos, decidamos su peor foto. Sí, sí, su peor foto porque las fotos de los comienzos de los blogs suelen ser espantosas. Se ha comprometido a mejorar aquella que nosotros decidamos.


  • 1 y 1/2 taza de harina de todo uso
  • 3 cucharadas soperas de cacao en polvo (cacao, no colacao)
  • 1 taza de azúcar
  • 1 taza de agua
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 pizca de sal
  • 5 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de pasta de vainilla
  • 1 cucharadita de vinagre
  • 1 puñado de nueces peladas.
Al igual que en la anterior receta de bizcocho que compartí, las medidas están en tazas, la unidad de medida americana. Igual que os dije el otro día: simplemente coged un vaso de la cocina o una taza y utilizadla como medidor para las cantidades de este bizcocho; dependiendo de lo grande o pequeña que sea, más grande o más pequeño habrá de ser el molde usado.

  1. Precalentamos el horno a 180ºC.
  2. En el mismo molde* en el que vayamos a hornear el bizcocho, echamos los ingredientes secos (harina, cacao, azúcar, bicarbonato, sal y nueces). Mezclamos bien.
  3. Hacemos tres agujeritos: en uno de ellos ponemos el aceite en otro el vinagre y en otro la vainilla. Vertemos la taza de agua por encima y removemos bien hasta tener una masa uniforme.
  4. Horneamos a 180º durante 25-30 minutos, hasta que pinchando la parte central con un palillo, salga limpio.
Y a disfrutar de un bizcocho que no necesita batidora, no necesita levadura, no lleva huevos, ni leche, ¡¡¡un bizcocho loco!!!

* Podéis forrar el molde con papel de horno para facilitar el desmoldado. Yo no lo hice porque no usé un molde desmontable, si no uno mono de porcelana que se puede llevar directamente a la mesa.



¿Os apetece prepararlo para la merienda?

miércoles, 21 de enero de 2015

Empanada de rulo de cabra con cebolla caramelizada

Seguro que ya os habeis enterado de que en casa nos encanta el queso y es que no lo puedo disimular: la mayoría de mis recetas llevan queso. Como hay miles de variedades siempre encuentro alguna para incorporarla en mis platos.

Hoy os traigo uno de mis preferidos, el rulo de cabra, un queso fuerte que con cebolla caramelizada casa de lujo.
Esta vez lo he puesto en empanada, ideal para los que tienen que comer fuera de casa, para las salidas veraniegas, para ponerlo como entrante o para llevar a casa de unos amigos y picotear.

para 2 personas



  1. Precalentamos el horno.
  2. Extendemos la placa de hojaldre y la partimos por la mitad. Horneamos la base pinchada y con unas legumbres por encima para que no se hinche.
  3. Colocamos sobre la base horneada las lonchas de jamón de york hasta cubrirla y sobre él, las rodajas de rulo de cabra; por último pondremos la cebolla previamente caramelizada. Cubrimos con la otra mitad del hojaldre y pintamos con huevo.
  4. Horneamos a 175º durante aproximadamente 15 minutos, hasta que veamos que se ha dorado.

Sencilla y deliciosa, ¡espero que os guste!


sábado, 17 de enero de 2015

Pastel de patata

Esta receta es un clásico en las reuniones familiares. Sencilla, económica (salvo por el tiempo de horno) y con multitud de varianes según el gusto del cocinero y los comensales, suele hacer las delicias de todo el que lo prueba, salvo algún cachorrito que otro :(

Se trata de una guarnición bastante contundente que requerirá una porción pequeña en el plato, pero que puede convertirse también en un principal si lo acompañamos de una buena ensalada verde.

  • 3 patatas grandes
  • Queso en lonchas y queso rallado. Suficiente para cubrir e pastel.
    Cuanto más rico sea el queso, más rico saldrá el pastel, pero a veces da pena poner un buen queso, cuando te lo puedes comer con un trozo de buen pan y una copita de buen vino. Así que, al gusto. Yo lo he hecho con diferentes tipos de queso, según el que tenga en casa y, como a mí me gustan casi todos, pues siempre me ha gustado.
  • 200 gr. de beicon en lonchas. 
  • 1 brick pequeño de nata líquida (200 ml.)
  • opcional: otras verduras (coliflor, puerro, espárragos trigueros) y huevo.
  1. Pelar las patatas y cortarlas en rodajas más bien finitas.
  2. Forramos el fondo de un recipiente apto para horno con papel parafinado; de esta manera desmoldar el pastel será mucho más fácil.
  3. Sobre el papel de horno vamos colocando rodajas de patata, lonchas de beicon y lonchas de queso. Repetimos patatas, beicon y queso hasta termianar con todos los ingredientes, procurando finalizar con una capa de patatas y sin olvidarnos de salar cada capa de rodajitas de patata.
  4. Verter el brick de nata liquida, distribuyéndolo de manera más o menos uniforme por toda la fuente; echar queso rallado por encima y meter al horno medio durante aproximadamente dos horas. Es importante que la patata se quede bien hechita, que si se queda entera pierde mucho. Este tiempo suele ser suficiente para que se haga la patata y se dore la parte de arriba sin necesidad de poner el grill, pero eso ya depende mucho de cada horno, que tienen personalidad propia y cada uno conoce el suyo, así que digamos que es una duración orientativa.

Este es el modelo estándar. A partir de aquí, admite todas las variantes que vuestra imaginación sea capaz de concebir; yo lo he hecho poniendo entre las capas de patata trocitos de coliflor, espárragos trigueros, puerro.

Y también se puede poner sobre la última capa de patatas, después de echar el queso rallado, uno o dos huevos enteros, tal cual, sin romper. Al meterlo de esta manera al horno se queda cuajada la yema y queda muy bonito.

A parte de que combina con todo, la gran ventaja de este pastel es que se puede quedar preparado con antelación; un golpe de horno a la hora de servir para calentarlo será suficiente para dejarlo perfecto y listo para consumir, aunque también se puede calentar en el microondas.

viernes, 16 de enero de 2015

Resumen de la fiesta de colaboraciones, 2ª parte {tartas y cupcakes}

Doce. Una docena de tartas y cupcakes son las que os traigo hoy.
Y no es mérito mío; son aportaciones de los participantes en la fiesta de colaboraciones del mes de diciembre, de la que tuve el honor de ser anfitriona. Una gran selección de dulces con una presencia extraordinaria que os va a servir de referencia para elegir uno para la próxima fiesta de cumpleaños, no me cabe duda.

Y como he dicho tartas y cupcakes, pero cupcakes solo hay unos, voy a darles paso los primeros. Se trata de unos deliciosos cupcakes de regaliz con dos coberuras diferentes que os llevarán de vuelta a vuestra infancia. Su autora, Amalia, recuerda como los días de paga iba directa al quiosco a comprarse regalices, cuanto más negros mejor. Por eso creó estos cupcakes de regaliz que no podéis dejar de preparar si, como ella, sois amantes de esta golosina.


Y ya, sin más preámbulos, vamos a por las tartas. Voy a obviar la mía porque la puse para comprobar que el inLinkz funcionaba correctamente y porque no se trataba de eso la fiesta de colaboraciones. Se trataba de conocer otros blogs y los que estáis aquí y participásteis en la fiesta, el mío ya lo conocéis. Así que, ¡a visitar todos los blogs porque váis a descubrir auténticas delicias y blogs muy chulos!

Voy a comenzar con las tartas que llevan frutas, porque suelen ser más refrescante y menos pesadas que las demás y por vistosas, como esta que presentó Sam, de Tu cocina te llama: una tarta mousse de frambuesas que hizo para el día de su cumpleaños. Yo, amante del chocolate en casi cualquiera de sus versiones, agradezco a Sam que haya puesto también una capa de mousse de chocolate que contrasta perfectamente con las frambuesas.

Otra tarta con mousse, esta un poco diferente, es la que presentaron desde el blog Sweet treats. Lleva una mousse fresquita de fresa, ideal para hacer cuando llega la temporada de esta fruta, acompañada de los primeros calores. Si tu cumple es por estas fechas, esta es tu tarta:

¿Vosotros sabéis lo que es un "naked cake"? Pues, literalmente, un bizcocho (o tarta) desnudo. Sorprendente... Pues sí, pero en realidad lo que le pasa a la tarta en cuestión es que va rellena en capas, de nata, ganaché, trufa o lo que nos apetezca, pero no va recubierta por fuera, de manera que se ven las capas sin necesidad de hacer el corte.
Pues una de estas maravillas que, además de riquísimas, quedan preciosas, es la que trajo a la fiesta Rosi, del blog Mi mundo pinkcake. Se trata de una naked cake de frutos del bosque que a mí se me está antojando desde ya:

Que tienes poco tiempo para hacer la tarta... también tengo una para ti, una en la que se utilizan los ingredientes ya preparados y solo nos queda montar la tarta. Se trata de una tarta helada decorada con frutas, hecha por Patricia, del blog Casserissimo:

Vamos a ver ahora dos tartas llenas de colorines, veréis qué preciosidades.
La primera es de mojito, no apta para cachorritos por tanto, pero ideal para celebraciones veraniegas. Viene de la mano de Rezetas de Carmen y sé que a mí me va a encantar:

Y la segunda tarta coloreada es especial para cumpleaños infantiles. Mi experiencia es que los niños rara vez se comen la tarta en el cumpleaños, pero es imprescindible prepararla. Esta les va a encantar por la fiesta de colores que tiene dentro y fuera y dejará ojipláticos también a los mayores. ¿Lo bueno? que seguro que también es deliciosa. Es la famosa rainbow cake, de la mano de Cucky's cookies:

Y, como estamos de cumpleaños, vamos a celebrar también el de un futuro cocinero. Para él es esta tarta de fondant que por dentro lleva un rico bizcocho red velvet:

Hojaldre, pasta choux, crema pastelera, nata montada, caramelo... ¿os apetece? Pues todo esto junto se llama Tarta Saint Honore y nos la ha hecho Catina, de La cocina de Catina. No me digáis que no tiene buena pinta. Según ella no es tan difícil como parece, ¿nos atrevemos? Yo me lo voy a pensar, os lo aseguro:


Ahora que se acerca San Valentín, si sois de celebrar esa fiesta, no dejéis de echar un vistazo a esta tarta tan vistosa que ha hecho Sabrina, de Sabrina's Sea of colors. Atención, que el bizcocho interior es ¡¡¡de chocolate!!! Ya estábamos tardando, entre tanta tarta, en tener una enterita de chocolate:

Y he dejado para el final la tarta de chocolate con chocolate, rellena de chocolate. Lo siento, chicos, no concibo una tarta (y casi ningún dulce) sin chocolate, soy así de simple y adicta. Se llama tarta de leche malteada porque está hecha con esta leche que contiene malta de cebada, harina de trigo y leche en polvo. Parece que se usa en la elaboración de diversos dulces y sospecho que en los famosos Malteesers (bueno, confieso que esto me lo estoy inventando según escribo). Bueno, que yo, quiero un trocito de esta tarta porque mirad qué aspecto tiene:


Hasta aquí el repaso a las tartas de la fiesta de enlaces, pero no os creáis que hemos terminado con el dulce, nooooo. La semana que viene, más. Pero serán otro tipo de dulces, ya lo veréis.

Feliz finde y, ¿por qué no preparáis una tartita? ¿Con cuál te quedas tú?

miércoles, 14 de enero de 2015

Paté de anchoas

Este mes llego in extremis para presentaros una receta apropiadísima para el proyecto "Reciclando sabores
Ya sabéis que no se debe tirar comida a la basura, está de más que haga un sermón diciendo porqué. Pero hay veces que cuesta muuucho comerse según que cosas.
Es el caso de las anchoas que son la base de este paté; se pusieron en la cena de nochebuena y estaban tan saladas (mucho más de lo que es normal en unas anchoas, alimento ya de por sí salado) que no había forma humana de comérselas.

La solución fue convertirlas en un paté que suaviza mucho su sabor al mezclarlas con un queso suave de untar, tipo philadelphia. De esta forma y, untadas en un buen pan, se convirtieron no solo en algo comestible, sino en un paté muy muy rico.


Tomad nota porque es bien fácil de preparar.

  • una lata de anchoas (o las sobras de las de la cena de nochebuena)
  • 250 gr. de queso de untar, tipo philadelphia
  • 1 huevo cocido.
  • Si las anchoas no están demasiado saladas, como en mi caso, podéis usar también un par de pepinillos o una cucharada de alcaparras.

Tan sencillo como escurrir el aceite de las anchoas y triturar todos los ingredientes con el vaso de la batidora.

Se conserva luego en el frigorífico en condiciones óptimas durante una semana o diez días. Si se va a conservar durante más tiempo, es mejor prescindir del huevo en la elaboración.

Receta sencillísima, como véis, de aprovechamiento para no tirar nada nadita de comida. Seguro que descubrís más ideas en la página de la iniciativa Reciclando sabores.



lunes, 12 de enero de 2015

Bizcocho sencillo de leche

Este bizcocho sencillísimo hecho con ingredientes muy básicos es ideal para desayunos y meriendas. Sale esponjoso y es muy muy fácil de hacer porque la mayor complicación que lleva es la capa crujiente de azúcar y canela que tiene por encima. La receta es de mi amiga Amalia; en su blog, Cuadernos de cocina, tiene una gran selección de deliciosos bizcochos y muchas cosas más, a cual más rica. Pasaos por allí y comenzad a babear ;)

Yo lo he preparado integrando los ingredienes con mi My Cook, pero se puede hacer perfectamente con la batidoara de brazo. Lo que pasa es que la mía se quedó olvidada en casa de los abuelos de los cachorritos el día de reyes, donde viaja una vez al año para montar la nata del roscón.

Y, bueno, como una no puede resistirse a participar en un reto, esta es mi primera aportación al #proyectobizcochowebos.

  • 2 huevos
  • 1 taza de leche
  • 3/4 de taza de aceite de oliva
  • 1 taza de azúcar
  • 2 tazas de harina
  • 1 sobre de levadura
  • Para la costra de canela y azúcar: 2 cucharadas soperas de azúcar y 2 cucharaditas de café de canela.
Los ingredientes están en tazas, que es la medida americana. Nosotros solemos medir los ingredientes en gramos. Para hacer este bizcocho coge un vaso de agua de tu cocina (suelen tener algo menos de 1/4 de litro de capacidad, lo cual equivale, más o menos, a una taza americana) y úsalo como unidad de medida.
  1. Precalentamos el horno a 170º, calor arriba y abajo, sin aire.
  2. Colocamos la mariposa en la cuchilla de la My Cook y vamos echando los ingredientes en el orden indicado. Antes de incorporar el siguiente ingrediente, nos aseguraremos de que el anterior está bien integrado. Lo pondremos a velocidad 5-6 durante 30 segundos cada vez. En total 4 minutos.
  3. Engrasamos el molde elegido y lo espolvoreamos ligeramente con harina sacudiendo el exceso.
  4. Volcamos la masa en el molde, meclamos el azúcar y la canela de la costra y lo repartimos por toda la superficie del bizcocho.
  5.  Horneamos durante 40-50 minutos, dependiendo del horno.


Y Atención: la impaciencia es fatal para el buen fin de los bizcochos. Si quieres saber cómo va el tuyo, espía a través de la puerta cerrada del horno. Abrirlo antes de que pase la primera media hora (mínimo) de cocción dará al traste con tu bizcocho, te lo digo por experiencia.
¿Lo mejor? Ponerte un café y largarte de la cocina. O ir a darte una ducha. O ir al salón a jugar con los cachorritos. Cualquier cosas que aleje tu mente del horno durante 40 minutos. Ponte una alarma para que no se te olvide y el bizcocho quede "churruscaito", eso también, jijijiji.

Y Cuando pase el tiempo de horneado, antes de sacarlo, pínchalo con un palillo en la zona central para asegurarte de que está bien cocido. Si no es así, dale 5-10 minutillos más; tápalo con un papel de aluminio si no quieres que se dore más por arriba.
Y Cuando esté bien cocido sácalo del horno y deja que se temple antes de desmoldar. Si intentas hacerlo con el bizcocho en caliente puedes romperlo.

sábado, 10 de enero de 2015

Croquetas de gambas

Poco a poco vamos retomando el ritmo normal después de las fiestas navideñas que nos han dejado agotados, con unos kilos de más y con unas pocas ganas de dulce que no os quiero ni contar. Y eso que a mí los dulces navideños, salvando los nevaditos -que este año ni he catado- y el roscón de reyes -del que me he sobresaturado y aún conservo uno en el congelador- a mí no me van.
Pero siempre hay en las bandejas dulces de navidad bombones, trufas, lacasitos y otras dulcerías a las que sí que no me puedo resistir.
Total, que los pantalones no nos entran y las ganas de dulce están bajo cero. Dentro de poco os diré otra cosa, pero de momento...

Total, que para ir recuperándonos y haciendo frente a la cuesta de enero, la cocina typical spanish para este mes han sido las croquetas, contenedor de reciclaje donde los haya para reutilizar cualquier resto de comida que ya no te apetezca consumir en su formato original.
Desde las sobras del pollo asado del domingo hasta unas espinacas tristísimas que ya están aburridas en la nevera o un trozo de queso de cabrales, pasando por el arreglo del cocido. Todo tiene cabida en unas deliciosas croquetas, solo tu imaginación pone los límites.

Para la ocasión, las he elegido de gambas porque no podemos pasar del esplendor de las fiestas a la cuesta de enero sin un periodo transitorio que nos haga más suave la caída. Y así, aunque ya es tarde, igual podéis dar salida a las gambas que sobraron de la cena de nochevieja o quién sabe, de la comida de reyes, que de todo hay. Y si no, pues las usáis congeladas que son más baratitas.

Tendréis que confiar en mí si os digo que son de gambas: no he conseguido ninguna foto decente del corte.
  • 250 gr. de gambas (pueden ser congeladas)
  • 150 gr. de harina*
  • 600 ml. de leche -algo más si las gambas no son congeladas-
  • aceite de oliva
  • sal
  • un diente de ajo
  • Par el rebozado: huevo batido y pan rallado.
  1. Calentamos 2 cucharadas de aceite de oliva. Sofreímos el diente de ajo y, cuando empiece a estar doradito, incorporamos las gambas. Salteamos a fuego medio hasta que dejen de estar transparentes. Retiramos el diente de ajo y  reservamos.
  2. En una sartén o cazuela de fondo grueso, echamos 4 o 5 cucharadas de aceite. Cuando esté caliente, añadimos toda la harina y dejamos tostar hasta que adquiera un color doratido o marrón claro. Este paso es importante para que la harina pierda el sabor a crudo. Se harán pegotones; no importa.
  3. Incorporamos las gambas con el juguillo que hayan soltado y removemos hasta que se mezcle bien con la harina tostada.
  4. Con el fuego medio-alto, vamos incorporando la leche a poquitos, como medio vaso cada vez. Cuando la harina haya absorbido toda la leche, añadimos otro medio vaso sin dejar nunca de remover para que no se agarre al fondo. Entre tanto, añadimos una cucharadita de sal y continuamos removiendo hasta que la masa obtenga la textrura de una bechamel bien espesita que nos permita luego dar forma a las croquetas.
  5. Retiramos del fuego y dejamos enfríar completamente antes de enrollar las croquetas. Incluso puede hacerse de un día para otro, reservando la masa en el frigorífico. Cuanto más fría esté, más fácil nos resultará.
  6. Ahora solo nos queda la parte más dura del proceso, que es dar forma a todas las croquetas y empanarlas para después freírlas o congelarlas, según necesitemos.
    Se puede hacer con dos cucharas soperas o con las manos. La primera forma es más limpia, pero requiere un poco de técnica; la segunda enguarrina más, pero hasta los cachorritos pueden ayudar.
    Esta vez, siguiendo los consejos de mi amiga Isa, las he hecho con una manga pastelera y no sabéis lo que se gana en tiempo. No hay más que meter la masa en una buena manga pastelera y hacer tiras largas sobre el pan rallado. Luego se cortan con una tijera o con un cuchillo y ¡listas para empanar!
  7. Una vez formadas las croquetas del tamaño deseado, se empanan pasándolas por pan rallado, huevo batido y de nuevo pan rallado.
Al llegar a este punto del proceso, tenemos dos opciones: freír las croquetas o congelarlas. Si habéis hecho las cantidades que os he indicado, o tenéis un regimiento para comer en casa o podéis congelarlas e ir friéndolas después poco a poco según os vayan haciendo falta.
Se trata de una opción estupenda para dar de cenar a los cachorritos en días de apuro o simplemente porque suelen encantarles las croquetas.

Para freírlas: Se sacan directamente del congelador y se fríen en abundante aceite muy caliente, procurando no echar muchas croquetas de una vez para que no baje de golpe la temperatura del aceite y se nos puedan abrir. Un truquillo para saber si están hechas por dentro es pinchar una de ellas con una brocheta con cuidado porque puede salirse el relleno por el orificio si está muy blandito.
Si están descongeladas, se fríen igual, pero tardarán bastante menos.



* La cantidad de harina es orientativa. Puedes añadir algo más para espesar la bechamel, va a gustos, pero no abuses porque si no la tuestas desde el principio, puede tener demasiado sabor a crudo.
Si hacemos las croquetas con un robot tipo My Cook o Thermomix ahorramos mucho tiempo, pero les encuentro una pega: los ingredientes se trituran, por lo que sale es imposible encontrar algún tropezón de nada. La textura sale ideal, para mi gusto, perfectas, pero sin trocitos (receta de croquetas de salmón aquí). A mí, personalmente, no me importa.
Esta vez las hice como las hacía antes de tener la My Cook (cómo hacer masa para croquetas aquí), por ser una ocasión especial, pero de ahora en adelante, para algo la tengo: para ahorrarme trabajo. Probaré algún truquillo a ver si soy capaz de conseguir los ansiados tropezones y si no, sin ellos. Total, a los cachorritos les encantan de todas maneras y son ellos sus principales consumidores...

No me enrollo más, os dejo con el resto #croqueteandoTS con el resto de sugerencias de mis compañeras. Podéis verlas pinchando aquí.
¡Feliz fin de semana!

jueves, 8 de enero de 2015

Resumen de la fiesta de colaboraciones, 1ª parte


Voy con un pelín de retraso, ya lo siento, pero qué os voy a contar. Ya sabéis el lío de recibir el año y a SSMM los reyes magos de Oriente, agasajarles, hacer roscones, ir a la cabalgata, ayudarles a empaquetar regalos. Nada que no sepáis, por mucho que nuestros encargos llevaban muchísimo tiempo hechos, hay cosas que no pueden adelantarse y hay que esperar al último momento.

En fin, pero ya estoy aquí con el resumen de la fiesta de colaboraciones. Como ha habido mucha más participación de la que me esperaba, voy a dividirlo en tres entradas; procuraré publicar una cada semana y así terminarlo antes de que acabe el mes de enero. Os recuerdo que durante este mes la fiesta sigue viva; podéis participar en el blog de Noemi, Todocooking. Y también deciros que estaría guay que visitáramos todos los blogs participantes en la fiesta puesto que el objetivo es precisamente ese, conocer nuevos blogs y hacer nuevos amigos. Comenzamos:

En esta primera parte voy a centrarme en las propuestas DIY (do it yourself) y en poner algo en la mesa para ir picoteando mientras lo hacemos. Pero antes de nada, voy a resaltar el único plato salado que es estrictamente un plato (el resto son el picoteo que os presentaré más adelante) y a dar un hurra a la valiente que vino a la fiesta con algo así. Todos los demás hemos tirado de dulce (lo que nos va a costar quitarnos el vicio de las navidades....) o de picoteo. Por tanto, un hurra para Vera, de La pasta ristoratta que nos presenta un auténtico plato de pasta italiano, unos linguine con gulas al nero di sepia. Estos me los pido ya. Me voy a apuntar la receta: 

El primero de los DIY que os traigo va a dar a nuestra casa un aspecto muy invernal. Si no tenemos chimenea (y muchos no tenemos) podemos fingir una con los pasos que nos muestra Lydia, de Historias de Pitufines. Pasaremos, además, una tarde muy entretenida con los cachorritos:

Siguiendo con el cartón, desde reciclando con Erika, nos proponen usar los tubos (imagino que los de papel higiénico y los de cocina) para hacer esta flor de pascua tan bonita, para decorar la mesa de nochebuena. Las fiestas ya han pasado, pero seguro que se nos ocurren otras formas para adaptarlo a las nuevas circunstancias: 
Continuamos con las propuestas temáticas navideñas que, de todas maneras, podrán aprovecharse para otra ocasión. Es el blog Fieltro y Cia quien nos sugiere una bonita forma de empaquetar nuestros regalos para que luzcan mucho más:
Vamos ahora a decorar un baño pequeño con encanto. A mí esto de la decoración me gusta, pero se me da fatal. Creo que siguiendo las pautas de Bird-deco, cualquier torpecillo como yo podrá conseguirlo. 

Una idea para regalar a un recién nacido nos la sugieren desde Manualidades con mis hijas, además, los cachorritos podrán participar en la elaboración del regalo.

Pues nada, entre tanta manualidad y tanto trabajar, nos ha dado mucha hambre. Picotead un poquito, hay multitud de propuestas. Pincháis en la foto para visitar la receta porque poner un resumen de cada una haría de este resumen una entrada eterna y muy aburrida.



Focaccia de cherries y parmesano
Pizza crujiente de jamón e higos
Naranjas confitadas
Oro, incienso y mirra


Bombones de queso
Churros de parmesano


Hamburguesas de remolacha y lentejas

Cuscús negro con langostinos
Y ahora, después de picotear, vamos a leer un ratito. Cosas curiosas como el sexto sentido que tenemos las madres para saber cuando nuestro hijo va a ponese malo. Palabrita palabrita que estas cosas pasan, incluso en personas poco intuitivas como es mi caso. Podéis leerlo en el blog Pequeñas personitas
O cómo nos asombra que un niño muy pequeño use palabras elaboradas y conjugue correctamente los verbos. En este punto, como madre de dos cachorritos muy diferentes entre sí, tengo que diferir un poco respecto a la opinión que nos dan en el blog Coaching: el cachorrito mayor ha hablado clarísimo desde que empezó a balbucir; frases que nos dejaban con la boca abierta y un vocabulario que siempre (aún hoy, con 9 años) nos ha sorprendido.
Sin embargo, la cachorrita pequeña, tratada igual, hablada igual y con un hermano mayor por delante del que aprende siempre más que muchas niñas de su edad (totalmente lógico en niños con hermanos mayores), tardó en hablar un mundo. Creíamos que iba a ser muda, ja jaja, nada más lejos de la realidad, como se empeña en demostrar cada día, ahora ya con 6 añazos. Y hasta hace bien poco hacía regulares los verbos irregulares, cosa que jamás hizo su hermano mayor.
Cada niño es un mundo, como siempre digo. Igual que los adultos, por cierto.

No quiero finalizar sin agradecer sinceramente a todos aquellos que vinisteis a mi fiesta y muy especialmente a Lydia (Historias de Pitufines) que me ayudó con la inserción del InLinkz que se me resistió un poquillo al principio. Gracias por compartir esto conmigo. Besos, compañeros.

La semana que viene, la segunda parte del resumen. Será muy muy dulce y el día 10, sorpresita TS...