domingo, 5 de julio de 2015

Ketchup casero

Este mes, las chicas de Cooking the chef nos lo han puesto fácil. El chef elegido para el mes de julio ha sido el inglés Jamie Oliver.
Hay cientos de recetas suyas en la red, tiene nosécuántos miles de libros publicados y ¡¡es taaan guapo!! que casi no me creo que sea inglés. La imagen del inglés prototipo que tengo en la retina es más parecida a Mr. Bean, pero oye, yo  me quedo con Jamie. Porque cocina, no os vayáis a pensar.

Confieso que tuve mis dudas con la receta porque en uno de los libros de Jamie que cayó en mis manos vi la receta de lo que él llama "spanish omlette" y... en fin... casi me da un síncope. Pero es taaaan guapo que decidí darle otra oportunidad y seguir buscando.

Finalmente me decidí por el ketchup casero. ¿Por qué? Porque es la salsa favorita del cachorrito mayor y siempre me da un poco de yuyu mirar los ingredientes.

El resultado ha sido muy satisfactorio. A ver... no sabe como el comercial (espero que no sea una interpretación tan libre del ketchup como la tortilla de patata). Es lo que tienen las cosas hechas en casa, que saben diferentes. Algunas mucho más ricas, sin duda. Otras simplemente distintas. Pues eso pasa con el ketchup, que está muy muy rico, pero es distinto.
Y no solo por el color que, como véis en la foto, queda ligeramente anaranjado (a pesar de que os puedo asegurar que los tomates que usé eran bien rojos).


Receta de ketchup casero de Jamie Oliver

  • 1 cebolla grande
  • 1/2 cucharadita de semillas de alcaravea
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1 kg gr. de tomates bien maduros
  • 50 ml. de aceite de albahaca**
  • unas hojas de albahaca
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 pizca de pimienta molida
  • 125 ml. de vinagre de vino tinto
  • 100 gr. de azúcar moreno
** Se hace, simplemente, metiendo un manojo pequeño de albahaca en una botellita de aceite. Se deja macerar un mínimo de 24 horas para que coja todo el aroma, pero se pueden dejar las hojas dentro hasta que terminemos la botella de aceite.
Si no tienes la posibilidad de hacer este aceite aromatizado, que te valdrá para muchas otras preparaciones, puedes sustituirlo por 50 ml. de aceite de oliva virgen extra y añadir un manojo de hojas de albahaca a la receta.
(Yo usé la My Cook, pero os pondré después los pasos, tal y como los indica Jamie en su receta, para hacerlo con una sartén normalita)

  1. Calentamos el aceite de albahaca: 120º, 2 minutos, velocidad 1
  2. Añadimos la cebolla cortada en cuartos y los dientes de ajo pelados y programamos 120º, 5 minutos, velocidad 1.
  3. Incorporamos los tomates lavados y partidos en cuartos, las especias, el azúcar y el vinagre. Programamos 120º, 30 minutos, velocidad 1.
  4. Comprobamos que la salsa tiene el espesor deseado. Si está muy líquida aún, podemos programar a la misma temperatura y velocidad, otros 10 minutos más, para que se evapore parte del líquido. Incorporamos las hojas de albahaca y dejamos reposar para que se temple un poco.
  5. Pasamos por el chino para eliminar todas las semillas y las pieles y envasamos en botellas o tarros de cristal bien limpios que cerraremos con cuidado. Los dejamos reposar boca abajo durante, al menos, 24 horas para asegurarnos de que hacen vacío.
¡Listo para consumir!

Para hacerlo a la manera tradicional, bastará con poner el aceite al fuego en una sartén amplia o en una cazuela de fondo grueso. Pocharemos en ella la cebolla y los dientes de ajo hasta que empiece a estar transparente y tierna. Incorporamos el resto de los ingredientes del paso 3 y dejamos cocinar a temperatura media hasta que los tomates estén casi deshechos y la salsa tenga la consistencia adecuada. Unos 40 minutos. A última hora, incorporamos las hojas de albahaca y pasamos por el chino.

Si lo envasáis en botellitas y le ponéis una pegatina de "ketchup", igual da el pego ;)



Podéis ver más recetas de este chef en el blog de Cooking the chef, pinchando en la foto. Seguro que os va a apetecer hacer más de una porque las recetas Jamie Oliver son generalmente sencillas y con muy buena pinta y mis compis de reto son todas buenísimas cocineras.



jueves, 2 de julio de 2015

Hamburguesas veganas {de calabacín y garbanzos}

Jamás me había imaginado que los calabacines crecían a esta velocidad. Ya me lo dijo mi amiga Nuria el verano pasado, pero hasta que no lo ves, siempre crees que los demás exageran. Pero no, en serio. Recolectamos unos 7 u 8 calabacines a la semana.

Regalas a la familia y hasta a los compañeros de la oficina, haces crema para congelar (necesito un congelador más grande, entre helados y crema de calabacín), lo cocinas de mil formas diferentes: si tuviera tiempo para poner en el blog todas las recetas que hago con el calabacín, podría llamarlo "Cocinando calabacines para mis cachorritos" porque, por suerte, se lo comen de casi todas las maneras posibles.

Esta receta que os traigo hoy es fruto de la desesperación. O, más bien, de lo que se puede hacer pensando un poco y saliendo de la rutina habitual. No hay más que echarle un poco de imaginación para comer lo mismo (calabacines) de una forma diferente y sin que realmente parezca lo mismo.
Además, me ha parecido una forma perfecta de consumir legumbres en verano porque, sinceramente, yo soy incapaz de comerme un plato de lentejas con la que está cayendo.

No os lo penséis más y probad la

receta de hamburguesas veganas de calabacín y garbanzos


  • 1 calabacín pequeño (unos 300 gr.)
  • 1 bote pequeño de garbanzos precocidos (250 gr.)
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita colmada de mostaza de Dijon
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • 2 cucharadas de copos de avena
  • 2 cucharadas de pan rallado (eventualmente) y extra para rebozar.
  • aceite de oliva virgen extra.
  1. Escurrimos los garbanzos y los trituramos con un robot de cocina o con la batidora junto con la sal, la cebolla y el ajo molidos y la mostaza. Reservamos.
  2. Pelamos el calabacín (puedes lavarlo y dejarlo con piel si te gusta, yo prefiero pelarlo a pesar de que mis calabacines son súper ecológicos y no tienen pesticidas, cosas del huerto urbano y propio. Pero la piel no  me gusta) lo troceamos y lo incorporamos al puré de garbanzos. Trituramos un poco, pero procurando que queden trozos más o menos grandes de calabacín, para darle un toque "crujiente" al plato.
  3. Incorporamos, ya fuera de la batidora, las dos cucharadas de copos de avena. Si la textura es demasiado blanda, añadimos también el pan rallado hasta obtener una masa consistente que nos permita darle forma, pero sin pasarnos, no nos vaya a quedar demasiado compacto y seco.
  4. Ponemos al fuego una sartén con un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Mientras el aceite se calienta, damos forma a nuestras hamburguesas y las rebozamos con pan rallado.
  5. Freímos por ambas caras hasta que estén doraditas. Cuidado al dar la vuelta a las hamburguesas porque son muy blanditas, muy tiernas y pueden romperse.
  6. Si no las vamos a consumir inmediatamente, reservamos sobre papel absorbente.
He hecho esta receta pensando en aquellos que siguen una dieta vegana, exenta de productos de origen animal. No lleva, por tanto, ni huevos ni leche, de modo que también es apta para alérgicos o intolerantes a estos alimentos. Ambos colectivos (veganos y alérgicos/intolrerantes) cada vez son más grandes, cada vez hay más personas que tienen que cuidar su alimentación no solo por conciencia o por salud "a largo plazo", sino para evitarse problemas de salud inmediatos como es el caso de los alérgicos e intolerantes. 
Por si queréisi abundar en este tipo de dieta, especialmente en la dieta vegana o necesitáis alguna receta apta para personas veganas, os dejo el enlace a una página web muy completa, con numerosas recetas apetecibles. Se llama vegano 2.0 y podéis visitarla haciendo clic aquí.

Y, oye, aunque no seáis veganos, puede que en alguna ocasión os apetezca probar cosas diferentes; es lo que me pasa a mí y por eso hice estas hamburguesas que, dicho sea de paso, cuentan con el visto bueno del papá de los cachorritos cuyo veredicto era el que yo más temía. ¡Encantada de la vida de que le hayan gustado!

Por cierto, yo suelo usar todo tipo de productos en mis elaboraciones, por suerte en casa no tenemos ninguno de estos problemillas, pero os anuncio que de aquí a poco es probable que abramos en el blog una pequeña sección de recetas "sin", especialmente sin leche.

¡Bon apetit!
*post patrocinado

miércoles, 1 de julio de 2015

Las recetas del mes de junio

El mes de junio ha venido cargadito. Llenito de dulces, de ideas refrescantes para comer en verano y de productos de temporada. Sin olvidarnos de las masas y de los aderezos, que son dos de las cosas que más me gusta a mí en la cocina.

A principios de junio aún se podía encender el horno, por eso preparé un bundt cake de plátano y choco. Os voy a hacer una confesión de bloguera: este bundt llevaba cocinado y deglutido desde el día de la madre (recordemos: primer domingo de mayo), pero no había tenido ocasión de publicarlo. Estaba tan bueno y me pareció taaaaan bonito, que tenía que venir al blog sí o sí. Más vale tarde que nunca.

Pero no os creáis que no, en junio aún encendí el horno unas cuantas veces, mirad, que os lo cuento: primero para preparar estas magdalenas o muffins de chocolate #sinleche gracias a los productos que me envió Qué box. Estaban muy ricas, pero aún darán guerra... estad pendientes mañana porque tengo una sorpresa.

También en el horno, una maravillosa empanada marinera, pero esta vez con la inigualable masa casera para empanadas que le robé a Tito. Ya os lo dije, pero no me queda más remedio que insistir: a mi panificadora pongo por testigo que no volveré a comprar masa para empanada.
Sí, sí, la masa no necesita horno, pero la empanada subsiguiente sí.
Fin del uso del horno hasta nuevo aviso. Tanto es así que los panes de este mes han sido todos sin falta en panificadora. Mi gozo en un pozo, pero el #retomasamadre duerme en un bote en la nevera... no sé si sobrevivirá, no tengo fuerzas. Supongo que lo retomaré en septiembre :(

No he encendido el horno, pero sí he hecho pan. Por nada del mundo renuncio al pan casero, pero últimamente he vuelto a mis orígenes y solo uso la panificadora. El que os traje este mes es uno de los clásicos imprescindibles en casa, un pan integral con semillas variadas al que llamamos pan de pipas.

Como hace tanto calor, recetas refrescantes y rápidas de cocinar. En esta ocasión, además las dos se hacen sin cocinar, en realidad, sin encender ningún electrodoméstico. Podéis elegir entre una ensalada de manzana y nueces con salsa de mango y curry. Yo ceno ensalada casi todos los días del año, soy una viciosa. Pero como son por la noche, a penas las fotografío y, por eso, en el blog tengo pocas. Pero esta era para una ocasión especial: la fiesta anual de Rosilet #ponunaensalada. Mañana nos mostrará el increíble recetario que hemos construido entre todos.

Pero, si preferís otra cosa, también tenéis un sofisticado tartar de calabacín y salmón ahumado. El calabacín se pone en crudo, macerado con un poco de salsa de soja y, si os gusta, con una cucharadita de mostaza. Francamente rico, una cena muy completa, ligera y refrescante para las noches de verano.

De vuelta a los calores, para que podáis consumir salsas caseras durante el verano sin miedo a las intoxicaciones derivadas del uso del huevo crudo, este mes he probado a hacer lactonesa en lugar de mayonesa, sustituyendo los huevos por leche.
Si la aderezáis con ajo negro, os queda una lactonesa de ajo negro de lo más chic de la que, además, estoy súper orgullosa porque ha sido incluida en la recopilación de 12 salsas dignas de aparecer en el resumen #salseandoporlablogsfera de LSDLV, ¡orgullosa!

Finalizamos el tour por el mes de junio con dos dulces, uno para desayunar y el otro, ¡para cualquier momento!
Los melocotones comienzan a estar en su mejor momento y la hierbabuena campa a sus anchas por cualquier superficie cultivable o no. ¿Qué pasa si los mezclamos? Que obtenemos una maravillosa mermelada de melocotón con hierbabuena en la que el dulzor del melocotón y la mermelada combina a la perfección con el toque fresco de la hierbabuena.

Pero, para apreciar el sabor de la hierbabuena en todo su esplendor y refrescarnos a base de bien, os invito a una copa de helado de hierbabuena. Sencillamente espectacular.


Tenéis donde elegir. Espero que todas las recetas (bueno, al menos alguna de ellas) sean de vuestro agrado.

lunes, 29 de junio de 2015

Mermelada de melocotón con hierbabuena

La hemos liado...
Eso pensé el día que el papá de los cachorritos vino de la compra con unos melocotones muy maduros. "Estaban de oferta y pensé que podías hacer mermelada"
¿Cómo podía yo resistirme a una proposición tan indecente gustándome como me gustan las mermeladas caseras?

De siempre, la mermelada de melocotón ha sido mi favorita. Ha perdido protagonismo en mis desayunos desde que comencé a prepararlas caseras y sentí adoración por la de mora y la de fresa. Pero con este toque de hierbabuena, la mermelada de melocotón se vuelve irresistible, más fresca.



Además, es una de las mermeladas más fáciles de hacer: la cantidad de azúcar que lleva esta fruta y la textura de su pulpa hacen que la de la mermelada sea perfecta.

Receta de mermelada de melocotón con hierbabuena

  • 1 kg de melocotones maduros.
    Cuanto más maduros, más dulces, más sabor a melocotón.
    ** el peso ha de calcularse con la fruta ya pelada y deshuesada.
  • 1 limón
  • 1 ramillete de hierbabuena
  • 500 gr. de azúcar


En My Cook:
  1. Troceamos el melocotón, lo añadimos a la jarra junto con el zumo y la ralladura del limón. Trituramos con un par de golpes de turbo.
  2. Incorporamos el azcúcar y la hierbabuena y programamos 30 minutos, 100º, velocidad 2.
  3. Retiramos la hierbabuena, repartimos en botes llenándolos al máximo posible. Los cerramos y los dejamos enfriar boca abajo*. Lista para consumir.
En panificadora:
  1. Trituramos los melocotones con la batidora o con la picadora.
  2. Añadimos a la cubeta todos los ingredientes y seleccionamos el programa de mermeladas.
  3. Repetimos la operación del punto 3 anterior.
Tradicional:
  1. En una cazuela ancha ponemos todos los ingredientes a fuego alto. Esperamos hasta que la mezcla llegue a ebullición y luego bajamos el fuego, procurando que no deje de cocer y removiendo constantemente para que no se agarre.
  2. Deberá cocer aproximadamente una hora. Sabremos que la mermelada está lista cuando los melocotones se aplasten fácilmente con un tenedor. Pasamos la batidora hasta obtener la textura deseada.
  3. Repetimos la operación 3 del punto anterior
* Siempre digo, cuando hago mermeladas, eso de "rellenamos los botes y los dejamos enfríar boca abajo", ¿para qué?
De esta manera conseguimos que se haga el vacío. El bote queda perfectamente cerrado y conseguiremos que la mermelada aguante en perfecto estado durante meses.
En el caso de las mermeladas, no es necesario cocer los botes una vez cerrados al baño maría, como a la hora de preparar otras conservas caseras. El azúcar actúa de conservante y cerrados de la forma que os he indicado, la mermelada no se os va a estropear. Os lo digo yo que he llegado a tener un bote durante un año guardadito y, al abrirlo, ¡perfecto!


Así que espero que os animéis a aprovechar las frutas de temporada y preparar deliciosas mermeladas caseras. Igual que le ocurrió al papá de los cachorritos, en muchas fruterías ponen la fruta ya muy madura a un precio muy bajo, para que no se les eche a perder. ¡Entonces, las fanáticas de las mermeladas tenemos nuestra oportunidad!
¿Os cuento a cómo salió el kilo de melocotones? 1 €. ¿Vale la pena o no vale la pena?

Por cierto, os aviso: tengo mucha hierbabuena en el huertito, creo que veréis más platos con esta deliciosa aromática los próximos meses ;)

jueves, 25 de junio de 2015

Masa para empanadas

La semana pasada tenía gente a merendar en casa, era el cumpleaños de los cachorritos. Sí, sí, de los dos. Hemos tenido tan buen tino que cumplen años con días de diferencia, por lo que nos juntamos con varias celebraciones seguidas. Lo que en principio, cuando eran muy pequeños y podían celebrarlo juntos, nos parecía maravilloso, se ha convertido este año, el primero que tienen cada uno una fiesta individual con sus amiguitos en una auténtica carrera de cocina y preparaciones.
En fin, que ya no tiene remedio.
Pero a las fiestas con los amigos, hay que sumar las que se hacen para la familia. Afortunadamente estas sí serán conjuntas durante mucho tiempo.


En fin, que venía la familia a merendar para celebrar los cumples. Había pensado en preparar una empanada marinera confiando en las láminas de masa quebrada u hojaldre que suelo tener el congelador. Pero, oh desgracia, cuando fui a echar mano no había ninguna.
Afortunadamente mis typicas vinieron al rescate y me dieron la receta de la mejor masa de empanada que he probado en mi vida. Es del blog Complicaciones las justas, aunque yo reduje las cantidades a la mitad porque a golpe de tartas y magdalenas me había quedado sin harina suficiente en casa (tan poca tenía que tuve que añadir una parte de harina integral).

Desde ya os digo que no volveré a comprar masa para hacer empanadas porque he encontrado

la mejor receta del mundo de masa para empanadas

Con estas cantidades da para hacer una empanada grande, de esas "tamaño bandeja de horno"
  • 500 gr. de harina
    (ya os digo que yo usé aproximadamente la mitad de integral porque me quedé sin, pero soy muy fan de las harinas integrales, así que realmente os recomiendo usar una parte)
  • 110 ml. de leche
  • 110 ml. de aceite de oliva
  • 110 ml. de vino blanco
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 huevo
Con My Cook:
  1. Ponemos todos los ingredientes en la cubeta y seleccionamos la función de amasado hasta que estén bien integrados.
  2. Volcamos sobre la superficie de trabajo, damos forma de bola y la partimos por la mitad, para poder hacer las dos tapas de la empanada. Reservamos una mitad tapada con un paño limpio.
  3. Extendemos, con ayuda de un rodillo, la masa hasta darle la forma deseada. Tendremos que dejarla lo más fina posible. Colocamos esta primera mitad como base de la empanada, ponemos el relleno deseado y estiramos el resto de la masa de igual manera.
  4. Tapamos la empanada, pincelamos con huevo batido y horneamos a 200ºC (calor arriba y abajo, con ventilador) hasta que esté doradita, una media hora en función, como siempre, de cada horno.
A mano
En este caso lo único que varía es que tenemos que amasar a mano: ponemos la harina en un cuenco grande. Haciendo un volcán en el centro, añadimos en el hueco el resto de los ingredientes y amasamos hasta que estén todos perfectamente integrados. Le damos forma de bola y continuamos con los pasos explicados más arriba.

¡Aprovechad los días de verano para probar esta masa! Os garantizo que ya no querréis otra.
Y, además de estar buenísima, nos estamos ahorrando un montón de ingredientes raros que meten en las masas comerciales. Probad a leer la etiqueta y me lo contáis, a mí me entra el terrenterre. No, no, no, no, a partir de ahora siempre hecha en casa, que no es tan difícil, está buenísima y es mucho más sana.
                        

lunes, 22 de junio de 2015

Lactonesa de ajo negro

Hace unas semanas, cuando publiqué la mayonesa casera de lima (ay, qué rica estaba) tuve un debate muy guay con unas amigas en facebook sobre lo rica que está la mayonesa casera, pero qué pena no poder hacerla a veces debido al huevo crudo.
Estos riesgos se agravan con la llegada del calor: en el huevo se puede desarrollar la temida salmonella que puede causarnos intoxicaciones bastante graves.
Hasta hace poco, yo no solía prepara la mayonesa en casa: solo la tomaba yo y sobraba mucha. Un par de días después, terminaba en la basura. Ahora me ayuda la cachorrita pequeña, fan incondicional de cualquier "guarrería" comestible, pero es verdad que aún así, solo para dos personas, puede sobrar mucha salsa y es una pena tirarla.

Vale, pues la solución con la llegada del calor es la llamada lactonesa: se trata de una salsa parecida a la mayonesa pero que sustituye el huevo por leche, con lo que su conservación mejora notablemente.
Como lleva aceite emulsionado, igual que la mayonesa tradicional, su textura es prácticamente igual que la de aquella. El sabor varía algo porque no es lo mismo un huevo que un poco de leche, claro, pero si la aromatizamos con alguna especia o alguna hierba, tendremos una salsa igual de cremosa y con un sabor muy original.
En esta ocasión, he usado ajo negro que me envío Planeta Huerto para que lo probara.


El ajo negro es una modernez de esas que a mí me gustan tanto. Sabe algo diferente al ajo normal, tiene un gusto como a regaliz, ligeramente dulce, es perfecto para tomar en crudo.
Se trata de ajo "normal", en este caso morado de Las Pedroñeras I.G.P. (Indicación Geográfica Protegida) que se madura de forma controlada, en determinadas condiciones de humedad y temperatura durante un tiempo prolongado. Como resultado, el diente de ajo va adquiriendo tonalidades oscuras hasta convertirse en un ajo completamente negro; de ahí, su nombre.

Parece que sus propiedades antioxidantes son mucho mayores que las del ajo fresco. En cualquier caso, el sabor es muy rico, totalmente distinto al del ajo fresco, por lo que le da a nuestras salsas, e incluso a los sofritos, un toque diferente.

Receta de lactonesa de ajo negro


  • 1 vaso de aceite de oliva suave
  • 1/2 vaso de leche (puede ser desanatada, si es la que usas habitualmente)
  • el zumo de un limón
  • 1 diente de ajo negro
  • 1/2 cucharadita de sal
*Atención: para que la mayonesa no se corte es conveniente que todos los ingredientes, incluido el huevo o en este caso, la leche, estén a temperatura ambiente: procura sacarlo del frigorífico un rato antes de prepararla.
  1. Ponemos, en el vaso de la batidora, todos los ingredientes, salvo el ajo.
  2. Con la batidora a media velocidad, comenzamos a mezclarlos sin mover esta, manteniéndola fija apoyada en el vaso, hasta que veamos que el aceite comienza a emulsionar. En ese momento, comenzamos a levantar el brazo de la batidora suavemente para que los ingredientes se integren bien.
  3. Cuando esté casi a punto, añadimos el diente de ajo negro pelado y continuamos batiendo solo hasta que esté totalmente integrado.


Ya veréis el sabor tan rico y el toque tan especial que el ajo negro le da a vuestros platos. Además, en concreto para las salsas y en todos aquellos platos en los que se usa en crudo, es mucho más conveniente que el ajo fresco puesto que no repite. Probad y me contáis.

miércoles, 17 de junio de 2015

Helado de hierbabuena

Se abre la veda. Desde que empiezan los primeros calores a mí me entra el ansia viva de consumir helados y soy incapaz de contenerme.
Desde que el año pasado me decidí a hacerlos caseros, ahora el ansia es, no solo comerlos, si no también prepararlos, una espiral de la que no voy a ser capaz de salir.

Para estrenar la temporada, no se me ocurrió nada mejor que aprovechar la hierbabuena del huertito que crece con una facilidad pasmosa, propia de la mala (ejem) hierba que es pero que nosotros, previsores y leídos nuevos agricultores urbanos, hemos plantado en bancales independientes para que no se extienda al resto del terruño.

Refrescante, cremoso y con un sabor intenso a hierbabuena, no podéis dejar pasar la temporada sin probar este fantástico helado.

Receta del helado de hierbabuena

  • 500 gr. de nata para montar
  • 400 ml. de leche entera
  • 3 cucharadas de azúcar invertido (clic aquí para saber cómo se hace)
  • 75 gr. de azúcar
  • un manojo de hojas de hierbabuena fresca.
  1. Ponemos la leche a calentar en un cazo amplio e incorporamos las hojas de hierbabuena. Calentamos con cuidado, que la leche se agarra con mucha facilidad y cuando cuece se sale del cazo muy rápidamente.
    Así que estaremos pendientes y cuando arranque a hervir, bajamos el fuego. Dejamos cocer despacito y removiendo un par de minutos. Apagamos el fuego y lo dejamos infusionar con las hojas de hierbabuena dentro hasta que se enfríe completamente.
  2. Colamos la leche para que no quede ningún resto de la hierbabuena y enfriamos en el frigorífico. Es conveniente que esté bien frío.
  3. Montamos la nata con el azúcar. Una vez montada, añadimos el azúcar invertido y infusión de hierbabuena.
  4. Ya solo nos queda mantecar el helado: si tenemos heladera, la tarea es fácil pues no hay más que dejar que la máquina trabaje.
    Sin heladera, como es mi caso, tampoco es demasiado complicado, pero sí necesitas estar pendiente porque tenemos que meter la mezcla al congelador y sacarla cada 45-50 minutos para volver a mezclarla con las varillas, hasta que se congele del todo.
    Con este proceso estaremos rompiendo los cristales de hielo y conseguiremos un helado cremoso.
¿A qué esperáis para disfrutar de este pequeño lujo? Que ya nos han advertido de que a partir de hoy las temperaturas vuelven a subir, advertidos estáis.

sábado, 13 de junio de 2015

Tartar de calabacín y salmón

Nuestro huertito está dando sus primeros frutos de la temporada estival. Hace ya unos meses que plantamos nuestros plantones que habíamos sembrado con mimo en semilleros a principios de año. 
La verdad es que es una satisfacción plantar una semillita, ver crecer la plantita en casa, transplantarla a la tierra, mimarla y, cuando te das cuenta, recolectar tus propias hortalizas.

De momento, además de las espectaculares lechugas que no sabéis lo buenas que están, hemos recogido alcachofas -porque la planta aún no se ha enterado que ya no es temporada- unos pepinos y unos cuantos calabacines. 

Quería preparar algo especial con el primer calabacín que recogimos. Un plato en el que realmente se notara el sabor del calabacín, para degustarlo y apreciar bien la diferencia con los comprados; no quería cocinarlo demasiado ni, por supuesto, hacerlo puré que es una de las opciones más socorridas para consumir esta curcubitáceas.
Así que, como algo bueno tiene que tener ver Máster Chef (jijiji) se me ocurrió hacer un tartar con un poco de salmón ahumado que tenía en el frigorífico sustituyendo el usual aguacate, por calabacín. Y conseguí esta delicia que, sobre todo el cachorrito mayor, devoró diciendo que estaba buenísimo.
Razón no le faltaba, por cierto.


Receta de tartar de calabacín y salmón

  • 1 calabacín pequeño o 1/2 calabacín mediano.
    Para hacer esta receta necesitaremos calabacines muy tiernos, que no sean demasiado grandes para que no tengan semillas interiores. He de decir que el mío pesaba 1 kg. más o menos, así que pequeño pequeño no era, pero sí tierno y no tenía aún semillas desarrolladas.
  • 300 gr. de salmón ahumado
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • el zumo de medio limón.
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • especias al gusto (yo no suelo usarlas, sobre todo sin van a comer los cachorritos, porque no les gustan)

  1. Pelamos el calabacín y lo cortamos en brunoise (es decir, en taquitos pequeños, usando el cuchillo).
  2. Rociamos el calabacín troceado con el zumo de limón, la salsa de soja y el aceite de oliva y removemos bien. Dejamos marinar unos 10 minutos.
  3. Cortamos el salmón de la misma manera que el calabacín, en taquitos, y mezclamos con aquel.
  4. Servimos con un aro de emplatar, para que quede más cuqui y ¡a comer!


Como véis, no es solo una cena ligera y deliciosa si no que, además, la tendréis lista en menos de media hora y sin encender los fogones. Ideal para las noches de verano. A los cachorritos se lo acompañé de un huevo frito y, en serio, ¡les encantó!

Con esta receta me declaro, de nuevo, frescales. Lo que significa que participo en el reto BBSS de Marisa que tiene como lema "Platos fríos para el buen tiempo". Platos fríos y BBSS, es decir, buenos, baratos, sencillos y sanos. Creo que este tartar cumple con creces todos y cada uno de los requisitos.


No podéis dejar de probarla, ¿qué tal para este fin de semana?

jueves, 11 de junio de 2015

Muffins de chocolate #sinlactosa #sinlacteos

Hace pocas semanas, la empresa Qué puedo comer, experta en "alimentos sin", se puso en contacto conmigo para hacerme llegar una selección de sus productos especialmente pensados para las personas alérgicas e intolerantes.
Ya sabéis que cada vez hay más personas con problemas de alergias e intolerancias que no pueden consumir alimentos que están muy presentes en nuestra dieta. Pensemos en la cantidad de niños alérgicos (las más frecuentes, quizá, son las alergias al huevo y a la leche, pero los frutos secos, algunos pescados y algunas frutas son causantes también de alergias importantes) y en los cada vez más adultos intolerantes habitualmente a la lactosa, pero también al gluten.
Alergia no es lo mismo que intolerancia. Yo no soy experta, pero mi cachorrita pequeña es alérgica al kiwi (por suerte es una alergia muy fácil de manejar) y tengo amigas con hijos alérgicos, así que estoy un poco familiarizada con el tema. 
Al final, el efecto es parecido: tanto alérgicos como intolerantes tienen que eliminar de su dieta determinados alimentos que, de otra manera, están muy presentes en el día a día. No es fácil.
Y aquí es donde Qué puedo comer interviene para facilitar un poco las cosas. Se trata de un portal que incluye un buscador de alimentos, cupones descuento, promociones y artículos útiles para poner las cosas un poco más fáciles a quienes no pueden consumir todo lo que los demás encontramos en cualquier súper.

Su último servicio es una caja con una especie de muestrario de productos libres de lactosa y de gluten que amablemente me enviaron para que probara sus productos. 
Primero os voy a mostrar lo completita que venía la caja, que nos ha encantado a todos en casa y después os contaré lo que hice con uno de sus productos (aunque ya lo habréis adivinado por el título y por la foto, jijiji).

Así de bien presentadita viene la caja, ¡me encanta esa pegatina tan mona!

Visión general de todos los productos que encontraréis dentro de la caja

Estos picatostes son ideales para ensaladas y cremas.

para refrescarnos, té ecológico de frutas rojos y limonada de jengibre sin azúcar (edulcarada con stevia)
 Además de esta pequeña selección que os he mostrado (que no he querido aburriros con todos los productos de la caja, solo he sacado los que más me han impresionado), venía un litro de bebida de soja con chocolate de la marca Sojasun. Pues bien, esta es la que he usado yo para preparar la receta de hoy, estos deliciosos
Aquí tenéis, entre otros, al culpable del delito de hoy

muffins de chocolate #sinlactosa #sinlacteos

  • 1 vaso de bebida de soja al chocolate Sojasun
  • 3 huevos
  • 1/2 vaso de azúcar
  • 2 cucharadas soperas de cacao en polvo
  • 1 vaso de harina de todo uso
  • 1 vaso de harina integral
  • 2 cucharaditas de levadura.
  1. Precalentamos el horno a 170º, calor arriba y abajo sin aire.
  2. Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la My Cook** (previamente habremos colocado la mariposa en las cuchillas) y seleccionamos 3 minutos, velocidad 5, hasta que estén todos perfectamente integrados.
  3. Rellenamos los moldes de magdalenas hasta las 3/4 partes de su capacidad, espolvoreamos la parte superior con un poco de azúcar para crear esa costra tan típica de las magdalenas.
  4. Horneamos a la tempratura indicada unos 10 minutos, comprobando antes de sacar los muffins del horno que estén bien cocidos, pinchando en el centro con un palillo.
  5. Dejamos templar sobre una rejilla antes de consumir, para no quemarnos.
** Si no tienes My Cook o un procesador similar de alimentos, puedes optar por mezclar todos los ingredientes con la batidora eléctrica normal o, incluso, mezclar los sólidos por un lado y los líquidos por otro. Después bastará con integrar unos con otros con una espátula, cuidando que no queden grumos.

Ya veis que son bien sencillas, una receta perfecta para que las personas que no pueden consumir leche sí puedan tomar bollería casera bien rica.

A tener en cuenta: esta bebida de soja en concreto, puede que por ser chocolateada, es mucho más dulce que la leche de vaca. Antes de rellenar los moldes de las magdalenas, te recomiendo que pruebes la mezcla para poder ajustar la cantidad de azúcar porque yo le puse algo más que la que indico en la receta y me quedaron pelín dulzonas para mi gusto.
Yo he usado la mitad de la harina integral porque me gusta así, pero podéis perfectamente usar solo harina "normal".

Y, a disfrutar de un desayuno o merienda #sinlactosa #sinlacteos.