viernes, 27 de marzo de 2015

Mini pizzas {la merienda favorita del cachorrito mayor}

Los efectos secundarios de que a mamá le guste la cocina, es que los cachorritos se vuelven unos gourmets.. Sí, sí, tengo dos pequeños gourmets en casa que opinan sobre los ingredientes utilizados, sobre los que debería suprimir o añadir, sobre el tiempo de cocción de los platos y cosas del estilo.
Y no lo digo de forma simbólica, no, es totalmente cierto.
Así que no se me ocurrió nadie mejor que el cachorrito mayor para que probara este queso que me envió la empresa Arla, a través de la página trnd.
 
Se trata de una mozzarella ideal para los niños porque tiene forma de puzzle, ¡muy divertido! Y, además, yo que fui picoteando mientras la preparaba (oye, ¡siempre me han dicho que los cocineros tienen que probar sus platos!) la verdad es que está muy rica.


El caso es que decidí ponérsela en esta merienda porque es la que más le gusta del mundo. Se lo hice una vez para aprovechar un resto de pan que se había quedado un poco seco y le encantó. Desde entonces, me la pide de vez en cuando y mínimo una vez a la semana cae. Él lo llama mini pizza, así que este nombre le he dado yo.
  • 2 rebanadas de pan casero.
  • 2 cucharadas de tomate frito
  • queso mozzarela finello puzzle (u otro queso tipo mozzarella o que funda muy bien)
  • embutido al gusto (en esta ocasión, chorizo de pamplona)

  • Untamos las rebanadas de pan con el tomate frito
  • Colocamos por encima el queso elegido y el embutido y terminamos con un poco de queso para que se dore.
    Mirad en la imagen qué mono es el queso que me enviaron, con forma de piezas de puzzle.
  • Doramos en el horno unos 10 minutos o hasta que el queso esté fundido y doradito por la parte superior.
    En lugar del horno, se puede usar un grill pequeño u hornillo para gastar menos energía, depende de la cantidad de mini pizzas que vayamos a preparar.
Seguro que si le llevas esta merienda a la salida del cole a tus cachorritos, triunfarás.

¿Qué opinas de este queso? 


jueves, 26 de marzo de 2015

¿Nesquik o colacao?

De los creadores de

Nocilla vs Nutella
Cocacola vs Pepsi

Ahora llega

Y es que estas cosas son siempre delicadas y hay que posicionarse. Eres de un equipo o de otro, no valen medias tintas.

Yo soy del equipo colacao, sin duda ninguna. No concibo tomarme un vaso de leche chocolateada sin esa espumita tan deliciosa que sale por arriba; soy como el niño del anuncio: "¿y las burbujitas?"
A parte de que el sabor, no tiene comparación, ¿dónde va a parar?
¡Colacao ganará! ¡Ra ra ra!

La lucha está desigual, he encontrado muchas más fan del colacao que del nesquik, así que primero os voy a enseñar a preparar un vaso de colacao como dios manda y luego os propongo algunas recetas de uno y otro bando. Vosotros sois los jueces.


Ahora estás pensando que qué misterio tendrá preaprar un vaso de colacao.
Vale, yo opinaba igual hasta que el papá de los cachorritos, que nunca ha sido consumidor de estos cacaos solubles, con mucho amor, pero con muy poca pericia, se puso a tratar de disolver el colacao en leche fría... los consumidores de colacao me entendéis.
Porque esa es otra, a mí el colacao me gusta con leche fría. Fría del frigorífico, nada de templada, del tiempo o caliente. Fría.
Pues es bien sencillo. Basta con poner un par de cucharaditas en la taza, añadir un culín de leche, muy poca, otro par de cucharaditas o tres y remover, remover hasta que se disuelva. Luego incorporas el resto de la leche y , ¡listo!

Para tomarte esta delicia es mejor no remover el conjunto demasiado, solo un poquito. Y luego ir comiéndote la deliciosa espuma con la cuchara, alternando con tragos de leche. Dura un minuto. Dos a lo sumo.

Y ahora, que os tengo en el bote (de colacao), ¡¡¡que comience la lucha!!!

Del lado del nesquik solo he encontrado a Montse, que desde su blog, No sin mi táper, se tira al rin con un absolutamente delicioso bizcocho de nesquik y coco
Un punto para Nesquik

En el otro lado del rin, Amalia (Cuadernos de cocina) lanza muffins de colacao a diestro y siniestro. ¡¡¡¡Un punto para el equipo Colacao!!!!

¡¡¡Vamos empate!!!
Llegan refuerzos y Chus (Para estar por casa) se suma al equipo Colacao con unas cuajadas ligeramente chocolateadas que suman un 2-1 en el marcador, ¡Punto para Colacao!

Me ha resultado difícil, pero he conseguido refuerzos para el equipo Nesquik. Julia (Julia y sus recetas) contraatacan con fuerza con un peso pesado, maravillosos dalkys caseros. Ay, dios mío, me vendo por uno de estos y soy capaz de cambiar de equipo:

Pero no, no puede ser, ya os dije que Colacao ganaría. El desempate lo pongo yo misma. Estos polos de colcacao son fáciles y cumplen la premeisa colacao-leche fría hasta el extremo. Triunfaréis. ¡¡Como el equipo colacao que se alza con la victoria!!


Y tú, ¿de qué equipo eres? ¿Colacao o nesquik? ¿Nocilla o nutella?

miércoles, 25 de marzo de 2015

Pudin de torrijas

La semana santa está a puntito de comenzar y, además de las vacaciones y un merecido descanso pre primaveral, ¿qué es lo más típico en esta época!

¡Las torrijas!


Yo nunca me canso de comer torrijas, son uno de mis dulces favoritos y, aunque hay mil versiones porque en cada casa se hacen con una variante, como pasa con casi todos los platos tradicionales.
La base es siempre pan, originariamente "pan de ayer" empapado en leche (en algunos sitios en vino), rebozado en huevo y frito.
Luego pueden bañarse con un almíbar, espolvorearse con canela y azúcar, remojarse en leche... esas son las variantes que yo conozco de personas cercanas, pero seguro que hay mil más.
La receta de torrijas que yo he heredado de la abuela de los cachorritos está ya en este blog. Podéis verla aquí.

Salvo la parte de la fritura que salta mucho como siempre que ponemos en aceite algo muy húmedo, es una receta perfecta para cocinar con los cachorritos. Ellos pueden disolver el azúcar en la leche, remojar el pan en la leche, espolvorear el azúcar y la canela y, por supuesto, ir testando.
Recuerdo con verdadero cariño estos momentos en la cocina con mi madre y, por eso, intento repetirlos con los cachorritos. Aunque el mayor se deja poco.

El caso es que las primeras torrijas de la temporada se cogen con muchas ganas. Este año ya hemos hecho una tanda y las primeras, aún calentitas, cayeron de maravilla. Los dos días siguientes, para merendar o después de cenar, también.
Pero luego, quedaron un par de ellas en el táper, ahí, un poco tristes y secas. ¿Qué hacer con ellas?
Fue entonces cuando descubrí esta receta de pudin de torrijas en el blog de Chus, Para estar por casa. Si aún no lo conocéis, ya estáis corriendo a ve la cantidad de maravillas que salen de sus fogones, esta chica es una auténtica artista.
Total, que ya sabía yo lo que tenía que hacer con esas torrijas, ¡este fantástico pudin! Una especie de flan, pero algo diferente, los púdines llevan entre sus ingredientes, además de huevo, leche y azúcar, pan, bizcocho u otro tipo de preparados que han quedado secos. Son, por tanto, ideales para reutilizarlos y darles una nueva vida.

  • 1 litro de leche
  • 3 huevos
  • 1 cucharada de maizena
  • 4 cucharadas de azúcar
  • 1 mandarina
  • 2 o 3 torrijas "viejas"
  • Para el caramelo: 2 cucharadas de azúcar y unas gotas de agua
  1. Precalentamos el horno a 180º.
  2. Lavamos bien la mandarina, la pelamos y reservamos la pulpa de la fruta.
  3. Calentamos la leche en un cazo, junto con el azúcar y la piel de la mandarina. Llevamos a ebullición con cuidado de que no se nos agarre, hasta que el azúcar esté disuelto. Dejamos infusionar unos minutos para que se impregne del aroma de la piel de mandarina.
  4. Picamos las torrijas bien menudas. Yo lo hice con ayuda de una picadora. Incorporamos a la leche caliente para que se empapen bien.
  5. En un bol, batimos los huevos junto con la mandarina a la que habremos quitado previamente las hebras blancas y los pipos, si los tiene, hasta que comiencen a espumar. Añadimos la cucharada de maizena y volvemos a batir para que se disuelva bien. Puedes ayudarte de la batidora de mano u otro utensillo.
  6. Para hacer el caramelo: en un cazo ponemos al fuego las dos cucharadas de azúcar. Cuando empiece a derretirse, removemos el cazo (mejor mover el cazo que introducir cualquier utensillo en él, porque se quedará el azúcar pegado) para que se caliente todo más o menos a la vez. Añadimos con cuidado unas gotas de agua. Pasamos este caramelo al molde en el que coceremos el pudin y esperamos un par de minutos hasta que solidifique.
  7. Retiramos la piel de mandarina de la infusión de leche y lo mezclamos con los huevos. Una vez bien integrada la mezcla, la volcamos en el molde caramelizado y llevamos al horno, al baño maría, durante 50-60 minutos o hasta que esté cuajado (lo comprobaremos igual que en los bizcochos, pinchando el centro con un palillo)
Para desmoldar, tenemos que esperar hasta que esté templado.




Puedes aromatizar la leche también con una ramita de canela, pero mis torrijas llevan bastante canela (es un defecto que tengo, ¡me encanta esta especia!), así que no me hizo falta. 
También puedes modificar la cantidad de azúcar; con las que os indico sale un pudin no demasiado dulce porque a mí los dulces muy dulces me empalagan y no soy capaz de comérmelos, pero eso va en gustos.

¿Que os parece esta otra forma de comer torrijas? ¿Te animas a prepararla ahora que la semana santa está a la vuelta de la esquina?

domingo, 22 de marzo de 2015

Milhojas de brócoli y espinacas

Con la primavera (cuasi verano) adelantado que hemos vivido esta semana de atrás, nuestro huertito se ha vestido de verde y se ha vuelto generoso, devolviéndonos todos los trabajos que le hemos dedicado durante el invierno sin a penas ver resultados.
Brócolis, espinacas, rúculas, escarolas. Están creciendo a velocidades que casi no nos permiten consumirlas. Menos mal que siempre hay familia alrededor dispuesta a llevarse unas hojitas de espinaca a su casa para la cena ;)

De modo que, con tanto brócoli en casa, últimamente lo cocino de formas muy variadas; también porque los cachorritos estaban aburridos de comerlo siempre igual y eso que es una de las verduras que mejor toleran. Eso de que sean arbolitos, muy vistosos, ayuda mucho, la verdad.
Y, como el reto "Color y sabor de temprada" versaba, este mes, precisamente sobre el brócoli, no podía dejar de participar y lo hago con esta receta que he llamado milhojas de brócoli y espinacas.

  • un brócoli mediano
  • un manojo de espinacas
  • 4 huevos
  • 2 o 3 lonchas de jamón serrano
  • un puñado de queso rallado para decorar (opcional)
  • aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo
  1. En primer lugar, puesto que mis verduritas eran de huerto y no compradas, tenemos que lavarlas muy bien para eliminar toda la tierra que, sobre todo las espinacas, traen en las hojas. No sabéis la cantidad de arena que pueden llegar a tener, pero merece la pena, ¡están tan ricas!
    Si las habéis comprado, casi es mejor que las lavéis también para que no queden restos de fertilizantes y demás productos químicos que se usan en las huertas "industriales".
  2. Escurrimos bien las verduras y reservamos.
  3. El brócoli lo partimos en trocitos pequeños.
  4. Ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén; cuando esté caliente, incorporamos los dientes de ajo pelados y partidos a la mitad; salteamos.
    Cuando empiecen a dorarse, añadimos las espinacas enteras y rehogamos unos cinco minutos hasta que empiecen a arrugarse. Reservamos.
  5. En un cuenco amplio, batimos dos de los huevos con una pizca de sal y añadimos las espinacas rehogadas, retirando los dientes de ajo.
    Cuajamos como una tortilla de patata en una sartén grande. Tiene que salir una tortilla más bien fina. 
    Para darle la vuelta nos ayudaremos de un plato grande.
  6. Colocamos la tortilla de espinacas en el plato que usaremos luego para servir y espolvoreamos con queso rallado.
  7. Calentamos en el microondas, durante 10 segundos, las lonchas de jamón serrano y colocamos encima del queso rallado.
  8. Batimos los otros dos huevos y mezclamos con el brócoli cortado bien finito. Volvemos a cuajar la tortilla, del mismo tamaño que la anterior. Para terminar, solo queda colocarla encima de la tortilla de espinacas y espolvorear de nuevo con queso rallado si nos apetece.
Se come recién hecho, calentito es delicioso, una cena súper completa, muy nutritiva y perfecta para la operación bikini.


El jamoncito, así, caliente, le da un toque genial, pero no es imprescidible. Si no queréis comer carne, por el motivo que sea, podéis prescindir de él. 
Lo mismo pasa con el queso: en caso de intolerancias, alergias o similares, se puede prescindir del mismo.

Yo he cocinado el brócoli troceado bien pequeñito, directamente en la tortilla porque a nosotros en casa nos gusta la verdura al dente (crujientita, en el argot de los cachorritos). Pero si vosotros la preferís más blanda, basta con cocer el brócoli duarante un par de minutos antes de incorporarlo al huevo para hacer la tortilla. Recordad escurrilos muy bien después.

Ya os he comentado que con este plato participo en la edición de marzo del reto "Color y sabor de temporada", dedicado al brócoli y a las fresas, así que no os perdáis el resto de las propuestas si es que os habéis quedado sin ideas para cocinarlos.
¡Feliz domingo!

viernes, 20 de marzo de 2015

Chutney de ciruelas claudias

Un chutney es una salsa especiada, originaria de la india, que suele servir como guarnición a otros platos. En el idioma hindí, significa "aplastar", puesto que en el proceso de elaboración es necesario aplastar los ingredientes.
A mí me recuerda, tanto en su elaboración como en su textura, a una mermelada, pero salada que sirve como acompañamiento y toque ideal para platos de carne. Yo diría que es una mermelada salada o una salsita dulce perfecta, como ya os digo, para darle alegría a un simple filete de pollo a la plancha o, como no, para acompañar a platos de carne más elaborados.


Esta que os traigo hoy no será la última porque me ha encantado. La preparé con las últimas ciruelas claudias del verano pasado y ha aguantado envasada al vacío hasta que hace un par de semanas encontré la ocasión para abrirla. No me he arrepentido, desde luego y ya estoy pensando cómo voy a emplear los otros botes que me quedan.
  • 500 gr. de ciruelas claudias (las verdes)
  • 1 manzana (en principio, mejor golden que es más dulce, pero podéis usar la que tengáis en casa. Yo usé las que consumimos habitualmente que son fuji)
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 taza de vinagre de manzana
  • 2/3 de taza de azúcar
  • 1 palo de canela
  • una pizca de nuez moscada
  • otras especias que os gusten: clavo, semillas de mostaza...

Para calcular las medidas en tazas, podéis haceros con alguna jarra medidora. No es que sean imprescindibles, pero sí muy útiles en la cocina y algunas os valen para medir tanto líquidos como sólidos. 
  1. Lavamos bien las ciruelas, las deshuesamos y las quitamos el rabito. Reservamos.
  2. Pelamos la manzana y le quitamos el corazón. Reservamos.
  3. Pelamos la cebolla y el diente de ajo.
  4. Colocamos en la jarra de la My Cook el vinagre y el azúcar y hacemos un almíbar seleccionando 5 minutos, 100º, velocidad 3.
  5. Incorporamos el resto de los ingredientes, salvo el palo de canela. Trituramos con un par de golpes de turbo, hasta que esté a nuestro gusto.
  6. Incorporamos la canela y programamos 30 minutos, 100º, velocidad 3.
  7. Una vez termine, dejamos templar ligeramente y volcamos el chutney en botes de cristal esterilizados. Procuraremos llenar hasta el borde. Tapamos los botes, los cerramos y los colocamos boca abajo durante al menos 24 horas para asegurarnos de que se hace bien el vacío.
    De esta manera, se conservarán durante meses.
Para hacerlo a la manera tradicional (sin My Cook), sigue los pasos del 1 al 3 exactamente igual. Luego, preparas un almíbar con el vinagre y el azúcar en una cazuela de fondo grueso, dejando cocer hasta que estén bien integrados.
Incorpora el resto de los ingredientes partidos en trozos más bien pequeños y llévalo a ebullición sin dejar de remover durante media hora. Mientras cuece, ve aplastando las frutas con un tenedor. Si lo crees necesario, déjalo cocer un poco más hasta que obtenga textura como de mermelada. Si lo prefieres, puedes triturar todo (salvo el palo de canela) con la batidora.

El resultado, no os lo váis a poder ni imaginar cuando lo probéis, ¡delicioso! Una salsita ideal para prepararla hoy mismo y acompañar una comida especial de fin de semana.
¡Disfrutadlo!

Fuente: Mi cocinita de juguete

miércoles, 18 de marzo de 2015

Cinco piezas de fruta al día

CINCO PIEZAS DE FRUTA AL DÍA

Hoy vengo a contaros algo que ya sabemos todos: es imprescindible que consumamos al menos 5 piezas de fruta o verdura al día. Al menos. O sea, que de ahí para adelante, cuanto más, mejor.

El problema, a veces, es conseguir que los cachorritos coman fruta o verdura alegremente y sin protestar. Muchas veces tenemos que recurrir a pequeñas triquiñuelas para camuflársela y conseguir que tomen "la ración" necesaria de vitaminas y fibra que son los beneficios más importantes que nos aporta la fruta.
En el caso de los míos la fruta, salvo excepciones, la comen bastante bien; yo tengo que lidiar más con algunas verduras (las espinacas, ay, las espinacas), así que voy a recopilar aquí algunos trucos que uso yo para que las coman sin chistar y, además, con gusto que es más importante porque conseguir que les gusten tanto las frutas como las verduras hará que las incorporen a sus hábitos alimenticios y sigan consumiéndolas cuando mamá ya no esté detrás de ellos preparando el menú.

Fruta fresca

Lo que sí tenemos que procurar es comprar siempre fruta fresca. Cuanto menos tiempo pase desde su recolección hasta la mesa, muchas más de sus propiedades estaremos consumiendo.
Podemos elegir alguna de las tiendas de internet que nos la sirven directa a casa si es que no tenemos ningún productor de confianza cercano.
Yo llevo un par de años, ya os lo he dicho en alguna ocasión, comprando las naranjas directamente a una familia de agricultores castellonenses y no puedo estar más contenta.
Además, chicos, el hecho de que nos sirvan la fruta recién recolectada directa en nuestra casa nos ahorra tiempo, ¿os imagináis una preciosa cesta de fruta fresca en vuestra casa sin tener que pasar por la tienda o por el súper?

Pues nada, vamos a la tarea de conseguir que nos cachorritos coman fruta de manera gustosa:

Lo primero, lo primero de todo es hacerles la comida atractiva. Vale, yo no soy una genia en cuestión de decoración, pero estoy segura de que casi ningún niño le dice que no a un dulce, ¿por qué no aprovechar un bizcocho o una tarta para iniciarles en la fruta?
Mirad, por ejemplo, esta tarta clafoutis de cerezas que hice el verano pasado. Los ingredientes que lleva, además, de la fruta (leche, huevos, azúcar y  harina) son en pequeñas cantidades, de modo que no convertiremos el postre o la merienda en algo demasiado pesado, que tampoco se trata de eso.
Y, puesto que ahora no es temporada de cerezas, podemos elegir sustituir esta deliciosa fruta por cualquier otra.
Y, oye, para los amantes del café, no dejéis de acompañar esta tarta con una buena taza de café. A mí, de verdad, que es como si me faltara algo. A los cachorritos no se lo déis, estamos hablando de alimentación saludable, pero para "los mayores", ¿sabéis que el café no es tan malo como lo han pintado muchas veces? Es como todo, con moderación no es solo que no sea malo, sino que tiene muchos beneficios.
Pero no me quiero enrollar, que estamos hablando de fruta...

La gelatina de frutas es otro de los postres perfectos para los niños. Son facilitas de preparar, muy vistosas y nos aguantarán varios días en casa. Si nos pillan los calores, además, son muy refrescantes. Mi favorita es la de naranja, pero podéis experimentar con cualquier otro sabor, veréis qué bien os sientan.

Espero que con todo esto que os he contado, os quede claro que es imprescindible comer frutita, mucha fruta. Si os cuesta tomarla en crudo, ya sabéis que hay muchas opciones para tratar de camuflarlas. Aunque yo os confieso que hay algunas frutas tan deliciosas que a mí me cuesta reservarlas para cocinar porque me las como antes, así, "a bocaos"

Bueno, espero haberos convencido de la importancia de comer mucha mucha fruta y, sobre todo, de tratar que nuestros pequeños también lo hagan y le cojan el gusto.
Si os apetece hacer alguna de las recetas que os he sugerido, no dudéis en buscarlas en el buscador que tenéis en el lateral derecho del blog. O me preguntáis, directamente.

Os veo en unos días con una deliciosa receta, en esta ocasión de verduritas porque, ¡¡las verduras también son imprescindibles!
*post patrocinado

jueves, 12 de marzo de 2015

Bundt cake semi integral de kéfir con anacardos

Si algo he hecho en lo que va de año, además de lanzarme con el #retomasamadre al que os invito a uniros y que va despacito y con calma, ha sido mejorar mi técinca bizcochera. La culpa es un poco del #proyectobizcochowebos al que he hecho alguna aportación ya y al que se suma este bundt cake semi integral de kéfir con anacardos.

Paso a paso: de kéfir porque Montse, del blog No sin mi táper, majísima ella, me envió un nódulo de kéfir para que lo probara. Llevaba años con ganas y por fin llegó mi oportunidad. Pero como la producción de leche kefirada es mayor de la que yo me siento con capacidad de consumir, una de las remesas la usé para hacer este bundt que salió muy muy rico.
Si no tenéis kéfir, no pasa nada, se puede sustituir por yogur normal, por yogur líquido o incluso por leche. En este caso, corregid un poco la cantidad de azúcar porque el kéfir es muy ácido, mucho más que los yogures comerciales.
En cuanto a los anacardos: capricho de la cachorrita pequeña que los adora. Yo pensaba ponerle almendras que, a mi juicio, combinan mejor, pero ella se empeñó y se empeñó y ya os dije cuando hice mis pirmeros cupcakes que no hay nada que un cachorrito insistente no pueda conseguir de una madre.
Así que podéis poner anacardos, almendras, pistachos o el fruto seco que se os antoje. Si la cachorrita pequeña pudo, vosotros podéis.

Ah y lo de hacerlo en el molde de bundt es un capricho de la mamá de los cachorritos para usarlo, para que el papá vea que SÍ me hacen falta todos los trastos que tengo en casa. Lo cierto es que me gustan mucho como salen los bizcochos en este tipo de molde, pero podéis usar cualquier molde apto para horno.

  • Leche kefirada.
    La cantidad es orientativa, dependerá de la que obtengáis. En función de esto, calcularemos el resto de los ingredientes.
    Y ya sabéis que si no la tenéis, podéis usar leche normal, yogur, nata, leche evaporada o "leches" vegetales.
  • Azúcar: el doble de la medida del kéfir.
  • Harina: el triple de la medida del kéfir.
    2 partes de harina integral y una de harina normal
  • 3 huevos
  • 1 sobre de levadura tipo royal
  • 1 puñado de anacardos
  • 2 cucharaditas pequeñas de mantequilla

  1. Precalentamos el horno a 180º
  2. Tamizamos la harina con la levadura. Reservamos.
  3. Batimos los huevos con el azúcar, hasta que estén espumosos. Incorporamos la leche kefirada y poco a poco la harina tamizada hasta obtener una masa espesa.
  4. Engrasamos el molde que vayamos a usar, utilizando una pizca de aceite y una brocha de silicona para extenderla más.
  5. Incorporamos la mitad de los anacardos a la masa y volcamos al molde. Justo antes de meterlo al horno disponemos los demás anacardos por encima (poco a poco se irán bajando hacia la mitad del bizcocho) y las cucharadas de mantequilla cortada en daditos sobre la superficie.
  6. Horneamos a 180-170º calor arriba y abajo sin aire, durante 45-50 minutos, hasta que pinchando con un palito, este salga limpio.
  7. Antes de desmoldar, dejamos que el bizcocho se temple un poco dentro del molde, para que no se rompa. Despegamos ligeramente los bordes del molde con ayuda de una espátula de silicona y sacudimos suavemente hacia abajo hasta que empiece a deslizarse.
¡A merendar!



lunes, 9 de marzo de 2015

Ossobuco alla milanese

Ossobuco, traducido literalmente del italiano, significa "hueso hueco".
Se trata de la carne de morcillo, la misma que se usa (o al menos, la que yo uso) para hacer el cocido, pero cortada con hueso. Se saca de la pata de la ternera (o del buey), realizando un corte transversal en rodajas de gran grosor, al menos de 3 cm. 
Por ser carne de la pata del animal, es bastante dura. Esto significa que necesita de cocciones prolongadas para hacerla tierna al paladar.
De sabor intenso, gracias a la combinación con verduritas, buen aceite de oliva y vino blanco, da como resultado un guiso excelente con una salsa bien trabada, quizá como consecuencia del tuétano del hueso que se deshace mientras se cocina. Este detalle es el que da nombre al plato, puesto que el hueso queda vacío: ossobuco.

Yo lo he cocinado en la olla rápida que ahorra tiempo y energía, valores nada despreciables hoy en día. De esta manera, además, se hace casi solo y, sin darnos cuenta, tenemos la comida del domingo lista.

  • una pieza de ossobuco por persona
  • 3 zanahorias grandes
  • 1 calabacín pequeño
  • 1 puerro grande -o una cebolla mediana, pero a mí me gusta más el puerro-
  • 2 tomates maduros  -o 6 cucharadas de salsa de tomate-
  • aceite de oliva
  • 4 cucharadas de harina
  • sal y pimienta al gusto
  • 1 hoja de laurel
  • 1 vaso de vino blanco
  • 2 dientes de ajo
  • 1 vaso de agua -o caldo de carne o verduras-
  1. Picamos muy finas todas las verduras. Reservamos.
  2. Primero vamos a preparar la carne. Es conveniente hacer algunos cortes con una tijera en el contorno de las piezas porque si no luego al cocer la pieza encoge un poco y se nos puede quedar "arrugadita" y levantada por los bordes, como me pasó a mí que me olvidé de este paso. No afecta en absoluto al sabor de la receta, es puramente estético, pero si os acordáis, hacedlo.
  3. Ponemos una sartén con un chorro de aceite de oliva al fuego, salpimentamos la carne al gusto y la pasamos por harina.
    Marcamos las piezas a fuego fuerte hasta que queden doraditas por fuera. Reservamos sobre un papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
  4. En la misma olla donde vayamos a cocinar la carne -en mi caso en olla rápida- echamos el aceite que nos ha sobrado de freír los filetes. Si no ha sobrado nada, añadimos un poco. Sofreímos los ajos.
  5. Cuando estén doraditos, incorporamos la cebolla o el puerro y pochamos hasta que empiece a estar transparente. En ese momento añadimos el resto de las verduras y salteamos unos minutos hasta que empiecen a cocinarse.
  6. Incorporamos la carne con cuidado de que no quede una pieza encima de otra; añadimos la hoja de laurel y el vino blanco. Dejamos cocer a fuego vivo un par de minutos para que se evapore el alcohol y echamos el agua.
  7. Cerramos la olla y esperamos a que suba el pitorro. En este momento, programamos (o empezamos a contar con el reloj) el tiempo indicado por cada modelo para cocinar la carne; en mi caso, 30 minutos.
    Dejamos cocer. Cuando acabe el tiempo, se apaga el fuego y se deja la olla encima de la vitro aún caliente (si no tienes vitrocerámica, pues nada) hasta que la olla pierda presión del todo. Es el momento de abrirla. Antes, no, por fa, para evitar accidentes.

    Si no tienes olla a presión, se cocina en una normal pero el tiempo de cocción aumentará mucho, unas dos horas mínimo, hasta que la carne esté tierna. Comprueba, durante este tiempo, que no se evapore todo el líquido, para que no se agarre. Si es así, echa un poco más de agua o de caldo de carne o verduras.
Se puede acompañar de un arroz blanco o de unas patatas fritas, pero sobre todo, prepara un buen pan porque la salsita está de escándalo.
¡Ah, por cierto! Si lo prefieres, puedes pasar la salsa por la batidora o por el chino para hacerla más finita, tipo crema. Yo la prefiero con sus trocitos, pero eso ya va al gusto.

¡Buen provecho y feliz semana!

jueves, 5 de marzo de 2015

Insalata caprese cherry

Llevo unos días, ¡venga a traeros panes!, ¡venga a bizcochos ya comidas calóricas! y no puede ser, hay que cuidarse y ya sabéis que a mí me gusta seguir muy al pie de la letra eso de cinco raciones de fruta y verdura al día. Y si pueden ser más, mejor.
Además, soy una absoluta e incondicional fan de todo tipo de ensaldas. En casa cenamos ensalada al menos 3 noches en semana, pero hay muy pocas en el blog, ¿por qué? Pues porque hacer fotos de noche es un horror. 
De modo que como el otro día, coincidiendo con un día soleado, preparamos esta sencillísima insalta caprese para compartir en la comida, no pude resistirme a sacarle unas fotos para compartirla con vosotros.

Se trata de una ensalada típica italiana, de Capri por más señas, que combina la intensidad del sabor de un buen tomate, con la cremosidad de la mozzarella. Aderezada con aceite de oliva y con alguna hierba aromática, da como resultado un entrante excelente.

A esta versión la he puesto el apellido "cherry" porque, como véis, usé tomatitos cherry y bolitas de mozzarella del mismo tamaño.


(cantidades adaptables en función del número de comensales)

  • tomates cherry 
  • bolitas cherry de mozzarella
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra
  • opcionalmente: mezcla de lechugas frescas, albahaca, salvia...
  1. Se lavan bien los tomates y la lechuga si no son de las que vienen ya preparadas. Se secan bien.
  2. En una fuente colocamos un fondo de lechugas variadas y los tomates partidos a la mitad para que suelten algo de juguillo que se mezclará con el aceite de oliva y dará sabor al conjunto.
  3. Escurrimos bien las bolas de mozzarella para que no se nos moje la ensalada del suero en el que se conserva el queso y disponemos por encima, alternándola con los tomates.
  4. Salamos y aliñamos con el aceite de oliva, a nuestro gusto. Lista para comer
Puedes ver más ensaladas aquí: las ensaladas de Cocinando para mis cachorritos.


Como véis, una ensalada sencilla y deliciosa a partes iguales,
¿Cuál es tu ensalada favorita?

martes, 3 de marzo de 2015

Pan de molde con espelta integral y tang-zhong

Tang-zhong, ya estamos con las palabritas raras... Bueno, no os asustéis, que os lo voy a explicar y, además, veréis que no es nada difícil.
El tang-zhong o water roux es una mezcla de agua y harina, una especie de papilla que va a hacer que nuestro pan de molde tenga una miga compacta,pero suave. La típica miga de los panes de molde, pero sin meterle todos los ingredientes raros que llevan los industriales.
La técnica consiste en mezclar un determinado porcentaje de la harina y el líquido de la receta y hacer una especie e bechamel o papilla con ellas. Luego se mezcla con el resto de los ingredientes, se amasa, se deja reposar y se hornea normalmente.



Yo llevaba mucho tiempo queriendo probar esta forma de hacer pan porque se supone que, además, ayuda a conservar el pan tierno durante mucho más tiempo (las explicaciones técnicas, las buscáis en la web panarras, que os lo contarán mejor que yo.
Mis apreciaciones, al final del post ;)

Ahora os dejo con la receta para la que os diré que he usado harina de espelta integral y miel, siguiendo la propuesta del blog La cocina de los Elfos.
Nuestra miel es traída del Pirineo aragonés, que visitamos cada año en verano desde hace unos cuantos ya. Tiene un sabor muy intenso, así que en función de vuestro gusto, adaptad la cantidad en vuestro pan.

  • 260 gr. de tang-zhong, elaborado con 250 ml. de agua y 50 gr de harina de fuerza.
  • 300 gr. de harina de fuerza
  • 300 gr. de harina integral de espelta.
  • 300 gr. de yogur natural (mejor no edulcorado porque la miel ya edulcora lo suficiente)
  • 12 gr. de sal.
  • 40 gr. (1 cucharada grande bien generosa) de miel.
  • 50 gr. de mantequilla
  • 8 gr. de levadura fresca de panadero.

  1. En primer lugar tenemos que hacer el tang-zhong. Nos va a llevar, más o menos 5 minutos.
    Disolvemos la harina en el agua. Lo llevamos al fuego medio, sin que llegue a hervir, hasta conseguir espesarlo. ha de quedar como una bechamel espesita. Reservamos y dejamos templar.
  2. Amasamos el resto de los ingredientes, incluyendo el tang-zong templado, pero reservando la mantequilla y la levadura para el final.
    Cuando estén todos bien integrados, añadiremos la mantequilla templada y la levadura desmenuzada y continuaremos amasando hasta obtener una bola de masa lisita y brillante.
  3. Si hemos hecho la masa en la panficadora, dejamos que el programa de amasado con levado continúe.
    Si hemos amasado con cualquier otro método (procesador de alimentos o a mano) tapamos la masa con un film ligeramente aceitado (esto se hace para evitar que la masa se quede pegada al film si crece y entra en contacto con él) y la dejamos reposar hasta que haya doblado su volumen.
  4. Pasado este tiempo, volcamos la masa en la superficie de trabajo ligeramente enharinada, amasamos para desgasificar y la dividimos en dos mitades.
    A cada mitad le daremos forma de "bola alargada", como si fuera un pan de perrito caliente gigante y la colocamos en un molde de cake forrado con papel de horno. Dejamos reposar hasta que casi hayan vuelto a doblar su volumen.
  5. Pasado este tiempo, encendemos el horno a 250º y pincelamos la superficie de los panes con un poco de leche.
  6. Horneamos a 200º con calor arriba y abajo unos 40 minutos. Si antes de este tiempo vemos que la corteza se está dorando más de lo que nos gusta (es probable, debido al azúcar de la miel), podemos cubrirla con un trozo de papel de aluminio y continuar el horneado.
  7. Sacamos del horno, dejamos templar dentro de los moldes para no quemarnos. Cuando estén templados, los sacamos y dejamos reposar sobre una rejilla hasta que estén completamente fríos.
Una vez frío, el pan de molde se puede conservar en la nevera, como los comerciales o en el congelador, cortado en rebanadas. 
Se supone que con esta técnica del tang-zhong, el pan de molde se conserva tierno durante más tiempo (ay, madre, si parezco un spot publicitario de una conocida marca, ja ja ja). Yo no lo he notado, la verdad. Igual porque he usado harina de espelta que sí he notado otras veces que da como resultado panes algo más secos que si se usa otro tipo de harina. Para asegurarme de los resultados antes de aseverar nada, voy a repetir uno de los panes de molde que mas suelo hacer en casa para comparar texturas y tiempo de conservación.

Por el momento, yo sigo recomendando hacer dos panes (con estas cantidades que os doy salen dos panes de molde), consumir en los días más o menos inmediatos uno de ellos y el otro congelarlo cortado en rebanadas para ir sacándolo según lo necesitamos. Las rebanadas del pan de molde se descongelan en solo unos minutos y si son para tostadas, se meten directamente del congelador a la tostadora. Podéis ver mis sugerencias de congelación pinchando aquí.

Van dos panes seguidos, espero traeros otra cosita a lo largo de esta semana, ¡feliz martes!